que
cuenta con la licencia del descubridor.
Con su uso se fomenta la investigación
farmacológica, se ayuda a la información
médica y se estimula el progreso
científico de la humanidad. Estos
años de investigación dan
respaldo científico.
Los medicamentos originales
impulsan el descubrimiento de nuevas moléculas
terapéuticas, diagnósticas
o preventivas que beneficiarán a
las actuales y futuras generaciones.
Las copias no son idénticas
al original de marca, aunque en ocasiones,
si se cumplen estrictas normas de control
de calidad, produzcan efectos similares.
La formulación, la calidad, la estabilidad
y la biodisponibilidad suelen ser diferentes.
Es preciso un firme soporte clínico
y farmacológico para poder demostrar
que la bioequivalencia de una copia es la
misma de un original de marca. En muchos
países latinoamericanos la variación
es elevada, quizás un 20% por encima
del intervalo de confianza permisible en
los estudios de biodisponibilidad de drogas.
Cabe destacar que cuando
la FDA , el Reference Country European Union
u otros organismos mundiales de autorización
, que brindan confianza a los profesionales
argentinos, aprueban productos farmacéuticos
lo hacen sólo sobre los productos
originales (los productos copias en Argentina
no pueden atribuirse esa autorización
sobre sus productos).
El laboratorio investigador
tiene un alto grado de compromiso con sus
productos , debido a que pone en juego su
prestigio y credibilidad . Por lo tanto
pone importante énfasis en la calidad
de los principios activos.
El médico es el
único autorizado a prescribir medicamentos
recibiendo para ello formación técnica
específica. El que exista gran cantidad
de productos de un mismo principio activo
crea en cada en cada profesional la obligación
de conocer lo que receta.
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